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La historia de la mujer trans que peleó en Malvinas

Por entonces se llamaba Osvaldo y padecía el síndrome de Klinefelter, conocido como “XXY”, una anomalía cromosómica que implica la existencia de dos cromosomas X y un cromosoma Y. El sexo de las personas se determina por estos dos cromosomas. Los hombres tienen XY; las mujeres, XX. ¿Qué ocurre en casos como los de Tahiana? El hombre cuenta, como mínimo, con un cromosoma X extra.

Tahiana Marrone sabe bien lo que es estar en la piel de otro. Vivió así durante muchos años, más de los que hubiera querido. Necesitó tiempo para entender, para conocerse.

En el mientras tanto, intentó vivir como alguien más hasta que en un momento su vida cambió radicalmente, por primera vez: a sus 17 años, combatió como soldado del Batallón de Ingenieros Nº 9 con sede en Sarmiento (Chubut) contra los británicos en Malvinas . Estuvo en un pozo de zorro en la Bahía Fox, en la isla Gran Malvina. Volvió el 14 de junio de 1982

Eso provocó que a los 21, después de la guerra, comenzara con un tratamiento con testoterona para dejar de sentirse como se sentía, para parecerse a todos: “Ese tratamiento con hormonas me reventó la vida, me la pudrió por dentro. Cada mes el tratamiento me hacía más daño, y cada mes yo me sentía más tirado hacia lo femenino, cada mes me sentía como fui toda mi vida, y cada mes yo me iba apagando más”, contó según lo publicado por el diario Día a Día.

Se casó con una mujer de la que se había enamorado. Tuvo dos hijos por inseminación. Pero no le alcanzó: “Es una mochila que cargué toda mi vida. Una mochila dentro de mi cuerpo. Me mantenía como varón con testosterona, pero estaba mal: tenía un carácter de mierda, y cada vez me empecé a sentir peor. Hace dos años dejé el tratamiento y mi organismo reaccionó de la manera en que debió reaccionar siempre. Mi organismo es así”.

Hoy tiene 51 años, vive en Chañar Ladeado, Santa Fe , y trabaja como técnica en sistemas de la Lotería. El 2 de abril, a 35 años del comienzo de la guerra de Malvinas , viajó hasta su ciudad natal, Corral de Bustos, para participar de un homenaje a los veteranos y caídos. Cuando habla de lo que vivió durante esas semanas en las islas, lo hace con tristeza, con la misma que se refiere a veces a su historia personal: “Obvio que cargo con la derrota. Ésa es también una mochila que cargo: sentir que defraudamos por no haber concretado la misión”.

Sobre la batalla que sigue peleando, su aceptación como una mujer trans para vivir sin reparos ni culpas, asegura: “No sé si algún día mis hijos lo entenderán: yo sigo siendo la misma persona. Me quedé sin hijos, sin varios de mis hermanos, y eso es durísimo. Tengo amigas que adoro, con las que me divierto y me ayudan, pero después, cuando vuelvo a mi casa, es siempre lo mismo: estoy sola física y espiritualmente”.

Fuente: Diario La Nación

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