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LUDOPATÍA | ¿COMO SE IDENTIFICA LA ADICCIÓN AL JUEGO?

Siempre que se escucha la palabra adicción se suele pensar en un problema relacionado con el alcohol o las drogas o el tabaco. Si bien suelen ser las adicciones que mayor daño producen en la salud o las que se escuchan con mayor frecuencia, no son las únicas. Hay otras situaciones, sin embargo, que no incluyen algunas de las sustancias mencionadas pero que pueden provocar dependencia en las personas y llevar así a una adicción tan grave como las otras.

La ludopatía es uno de los principales ejemplos de este grupo de patologías; se trata de la adicción a los juegos de azar, es decir, del deseo irrefrenable de seguir apostando a pesar de las consecuencias que esto causa en la vida, en principio desde el punto de vista económico, pero con consecuencias en el todo.

En general, las apuestas suelen estimular los sistemas cerebrales de recompensa al igual que las drogas o el alcohol, y de ese modo llegar a causar adicción.

Las causas no están determinadas de manera específica, lo cual implica que es un trastorno que puede desarrollarse por un conjunto de variables que actúan de manera conjunta para llevar al paciente a este punto. De la misma forma que sucede con la mayoría de las adicciones, los motivos que llevan a la persona a involucrarse en la situación patológica son diversos y dependen de cómo actúen entre sí. No obstante, es posible afirmar que hay factores biológicos, genéticos y ambientales que pueden estar presentes en el proceso.

La sintomatología de la ludopatía es identificable, tanto para quien la padece como para su entorno. La preocupación constante por las apuestas, la necesidad de apostar sumas de dinero cada vez más altas y los intentos fallidos de controlar, reducir o detener las apuestas son algunas de las manifestaciones clave de la adicción.

Además, es frecuente que los pacientes sientan necesidad de apostar para escapar de los problemas o aliviar sentimientos negativos -al igual que sucede con las sustancias en otros tipo de adicciones- e intenten recuperar el dinero perdido con más apuestas.

Otro de los síntomas característicos son las mentiras a los familiares o allegados, con el objetivo de ocultar la magnitud e importancia de las apuestas.

Uno de los puntos clave es que a diferencia de la mayoría de los apostadores ocasionales que se detienen cuando pierden o que establecen un límite para perder, las personas con ludopatía no pueden evitar seguir jugando para recuperar su dinero, una conducta que se vuelve cada vez más destructivo con el tiempo.

Respecto del tratamiento, es importante tener en cuenta que algunas personas con ludopatía pueden tener períodos de remisión en los que no apuestan o apuestan menos durante un tiempo. No obstante, sin tratamiento en manos de un profesional, la remisión no suele ser permanente, por lo que es frecuente que el paciente tenga una recaída.

Si bien cualquier persona puede desarrollar este tipo de trastorno, hay una serie de factores de riesgo que pueden predisponer a su aparición. Por otro lado, es necesario considerar que la mayoría de las personas que juega por diversión suele mantenerlo como un hobby, son solo algunos casos los que desarrollan una afección como la ludopatía y requieren la intervención de un profesional para mejorar su salud.

Algunos trastornos de salud mental pueden predisponer a la aparición de la ludopatía. Los problemas de abuso de sustancias, trastornos de personalidad, depresión o ansiedad, son algunas de las patologías que entran dentro de este grupo.

Por su parte, la edad y el sexo también operan como factores de riesgo. La ludopatía es más frecuente en personas jóvenes y de mediana edad, aunque también hay casos en personas mayores. Respecto del sexo, se debe considerar que suele aparecer con mayor asiduidad en hombres que en mujeres.

La influencia de familiares o amigos también puede actuar de manera negativa y predisponer a la persona a desarrollar esta afección. Esto significa que si alguien tiene familiares o amigos con problemas de juego, las probabilidades de que también los tenga son mayores.

Por último, algunas características de personalidad también pueden hacer a una persona pasible de padecer ludopatía. Ser muy competitiva, adicta al trabajo, impulsiva, inquieta o que se aburre fácilmente, pueden actuar negativamente en este sentido.

Si bien no es posible decir que la ludopatía tenga consecuencias directas en la salud, como sí sucede con las adicciones a algunas sustancias, la realidad es que provoca severas consecuencias y complicaciones en el estado general de la persona.

Uno de los primeros efectos adversos que aparece alrededor de esta patología es el aislamiento. La persona comienza a alejarse de su entorno regular y de cualquier persona nueva que quiera conocerla, al tiempo que se acerca a los vínculos relacionados a su trastorno.

En muchos casos, los pacientes suelen perder sus trabajos, lo cual contribuye a que se agraven todos los problemas mencionados anteriormente y, además, al deterioro de la salud y del estado general.

Como individuo es importante estar atento a todas estas variables, ya que ante la aparición de cualquiera de ellas la consulta con un especialista puede resultar útil. Asimismo, si algún familiar o persona cercana manifiesta cualquiera de los síntomas mencionados, puede resultar importante intervenir para ayudarlo.

Fuente: iprofesional.com

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