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OPINIÓN | Caprichitos que le hacen mal a la DEMOCRACIA

Susana Gallegos demostró desconocimiento de las normas que debe velar y su inconsistencia como Presidente de Bloque. Nuevamente el Concejo Deliberante de Trelew fue el espacio en el cual se intentó anteponer un deseo personal por sobre los reglamentos y la Carta Orgánica Municipal. Dice la Real Academia Española que Capricho es la Determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original. En este caso en particular el pedido de la Concejal Susana Gallegos no fue ni extravagante ni original, sino solamente un reclamo que demostró el total desconocimiento en las normas que rigen para la conformación del Cuerpo Legislativo de la ciudad.

Luego de haberse aprobado su anterior capricho, que fue conformar un bloque unipersonal otorgando la banca a un Partido Político al que la gente con su voto le negó esa posibilidad, y que, mas allá de romper con el Bloque partidario por el cual accedió a ese lugar, generó – de espaldas a la gente – una decisión no consensuada con otras personas que no sean quienes ahora acceden al Concejo Deliberante ad hoc.

Esta vez, la Concejal fue por mas en sus caprichos y pidió estar en la Comisión Investigadora, cuando el artículo 57 de la Carta Orgánica Municipal establece la forma de integración de la misma. En la primera sesión de este año, la edil – mediante las disposiciones legales – fue sorteada para integrar la Sala de Acusar – Integrada por Villarroel, Gallegos, Roberts, Castán y Aguilar – por otro lado, la Sala de Juzgar también quedó conformada – Lloyd Jones, Retamal, Cimadevilla, Rossi y Baskov – paso legal siguiente, de acuerdo a la Carta Orgánica Municipal, son estos Concejales de la Sala de Acusar quienes elijen a los ediles que integrarán la Comisión Investigadora, es decir que por mayoría entre los cinco legisladores proponen y votan a tres de ellos. Finalmente la Comisión Investigadora quedó conformada por Aguilar, Castán y Villarroel.

Pero, tal vez por desconocimiento de los reglamentos vigentes, por arrebato de su capricho o por indicación de su actual referente partidario, la Concejal Gallegos expresó en sesión, públicamente, que ella quería integrar la Comisión Investigadora y no la dejaron y sostuvo que le parecía injusto. A lo que no entendió la legisladora municipal que la Sala de Acusar fue por sorteo y que luego lo que se debate y se aprueba es por mayorías. Entonces mas allá de sus caprichos debe respetar la decisión de los demás Concejales, quienes son los que ya le habían permitido esta aberración democrática – capricho – de hacer ingresar al Concejo Deliberante a un partido que no fue elegido por la voluntad popular.

Esto no es mas que una muestra clara de que los caprichos no entienden de legalidad y mucho menos de legitimidad. Los caprichos desconocen reglamentos y se justifican solo en meras intensiones personales. Deberá esta Concejal, tal vez, por bien de los vecinos de Trelew, comenzar a tomar la responsabilidad que pidió, de manera real y demostrar porqué está para ocupar un cargo de Presidente de Bloque, con todas las exigencias que eso amerita. Además, Gallegos también deberá contar – tal cual lo demostró hoy – con un grupo de asesores para no volver a caer en errores que demuestran su desconocimiento de las normas vigentes que ella debe custodiar como Concejal de una ciudad.

La sociedad, los vecinos, la ciudad y el Concejo Deliberante deben exigir al menos, la mínima capacidad de conocimiento e interpretación de las normas que rigen la convivencia en sociedad. Para ser representantes de la sociedad se debe demostrar en los hechos que hay capacidad en el desarrollo de la función pública. Por el momento, eso no ocurre desde este nuevo bloque unipersonal no elegido por la gente.

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